La ventana I

Viendo llover a Medellín se percató que no llevaba sus botas negras, empantanadas y rotas. Las gotas caían con mayor fuerza y quedó  perpleja, tanto, que una bandada de extrañas aves oscuras la levantaron por encima de toda complejidad, toda figura plástica y aparentemente bella, los cabellos dorados y el quebranto de la falsedad salvaje. En la turbulencia, descendió en los guayacanes conservadores de su agonía, sus escapularios y portarretratos. Despídete.
Caminó descalza por las hojas y baldosas en pedazos, uno de estos le recordó que tenía prisa, apretó el paso, la lluvia competía con ella. Constante.
La ventana estaba empañada, y con sus pequeñas manos limpió una esquinita, (con cuidado, por favor no la despiertes),  dio tres golpes, y a propósito durmió junto a un costal…
image

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s